Empatía y movimiento empático

 

El descubrimiento de la empatía fue gracias a experimentos realizados por los italianos de la Universidad de Parma Italia. Allí se descubrió la influencia de la zona pre-motora del cerebro en el aprendizaje”imitativo“, de allí que las microexpresiones del rostro –así sea de manera estática- condicionan la expresión emocional y la vivencia empática del interlocutor. Los movimientos, por muy pequeños que sean, condicionan la experiencia empática.

El equipo del Profesor Rizzolati de la Universidad de Parma descubrieron la zona de la empatía emocional en el cerebro, poniendo a 2 primates entrenados, mientras uno  hace una tarea: poner cajas y hacer una escalera para subir y comer una banana, y el otro primate observando, este último genera una actividad similar al que está en acción.

Es por ello que somos buenos espectadores de actividades deportivas, o el baile, o balet o es por ello que cuando alguien bosteza o ríe, repetimos esos parámetros cerebrales. Gracias a la empatía.